La variante San Francisco-Mocoa es una vía que comunicaría los departamentos de Putumayo y Nariño. Por ser una vía nacional está a cargo del Invías que lleva más de quince años planeándola y casi una década desde que comenzó su construcción.  

Ha sido tan larga la espera y tanta la corrupción alrededor del proyecto que unos jóvenes productores cinematográficos decidieron realizar un cortometraje llamado Suspensión donde registraron el abandono estatal de la que sería una de las vías más importantes del sur del país, y muestra palpable de la corrupción de varios gobiernos. 

Para la obra, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) fue el principal financiador y prestó $53 millones de dólares con la condición de analizar y mitigar los posibles riesgos ambientales que podría originar la construcción de la carretera. 

En 2008, el Ministerio de Ambiente otorgó la licencia ambiental que dio luz verde a los diseños para empezar la obra, advirtiendo que la carretera pasaría por la reserva forestal protectora de la cuenca alta del río Mocoa; esta es un área protegida ubicada en el piedemonte amazónico. 

En 2010, el BID aprobó el préstamo para empezar a ejecutar la vía de 45,6 kilómetros. Cuando ya todo estaba listo, el Invías adjudicó un contrato por $ 401.000 millones al Consorcio Vial del Sur para construir la variante y destinó finalmente otros $ 28.000 millones para el Consorcio Ambiental San Francisco-Mocoa, la empresa interventora que vigiló la ejecución de proyecto 

En 2011, empezó la obra y en 2017, se suspendió su construcción por posible daño ambiental y errores en su diseño. Su construcción apenas llegó al 40 %. Cuatro años después, la finalización de esta obra sigue siendo incierta. 

De esta manera el país quedó más endeudado y sin carretera, pero los contratista con los bolsillos llenos. Si le pagaron $ 28.000 millones al Consorcio Ambiental San Francisco-Mocoa para ejecutara su trabajo como interventora, con esos resultados quiere decir que no estudiaron ni proyectaron las posibilidades de fracaso. Se llenaron los bolsillos y callaron.

Por el pésimo estado de la vía, se presenta una alta tasa de accidentalidad.

Desde hace 4 años, las obras de la variante permanecen abandonadas. La maleza ya se encuentra sobre el asfalto, las columnas de los puentes construidos ya presentan deterioro y otra de las estructuras quedó a medias. 

«Se abandonó por falta de planificación, por falta de política pública, respaldo de ambos departamentos, tanto de Nariño como de Putumayo, y, sobre todo, del gobierno central», ha dicho ante medios de comunicación Francisco Revelo, el presidente de Cámara de Comercio de Pasto. 

El mal estado de esta vía ya ha cobrado la vida de más de 1.000 personas, debido a la alta accidentalidad y lo estrecho de la misma. 

«Los ingenieros estamos haciendo un tránsito como difícil, no hacemos buenos diseños, buenos diagnósticos, pero básicamente esta vía arranca con un mejoramiento, unas especificaciones de 40 km/h, cambian las especificaciones de ancho, las entretangencias, la velocidad pasa a 60 Km/h», afirmó Nelson Peña, de la Asociación de Ingenieros de Nariño. 

Para los ingenieros, la vía requiere para ser culminada unos $1,8 billones de pesos porque 28 kilómetros de obras están en un área de reserva ambiental protegida, y requiere unas escorrentías y puentes para manejo especial de fauna. 


Más plata para el elefante 

Frente a las quejas y reclamos de los beneficiarios de la obra, en diciembre del año pasado el gobierno de Iván Duque dio vía libre a una nueva licitación para terminar el proyecto. A la convocatoria se presentaron seis ofertas de parte de 12 firmas interesadas, cuyo contrato iniciará según lo planeado en este 2021. 

Tras el proceso, los trabajos le fueron adjudicados en marzo de este ano al Consorcio CM Putumayo, conformado por Construcciones El Condor y por la Sociedad Constructora Meco.   

Datos oficiales del Gobierno dan cuenta de que, junto al contrato de interventoría, el proyecto tendrá un valor total de $1,2 billones, recursos que le dan para convertirse en la segunda inversión más grande hecha por el Invías mediante Compromiso por Colombia del actual gobierno.


Este nuevo intento por darle una vía digna a los habitantes del sur del país, contempla la pavimentación de 27 kilómetros de vía y la construcción de 61 puentes y 11 túneles.

La mayor parte de estos puentes están localizados sobre quebradas o cauces de agua. El plazo de ejecución es de 84 meses. 

Quienes le han seguido el rastro a la construcción de la vía y la han padecido, solo esperan que, en este nuevo intento por terminarla, logre superar el calificativo de elefante blanco.  

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