La Corte Suprema de Justicia ordenó la libertad condicional del exsenador del Partido de La U, Eduardo Pulgar, quien pagaba una condena de cuatro años y ocho meses por tráfico de influencias de servidor público y de cohecho por dar u ofrecer. En pocas palabras: había sido condenado, por segunda vez, por corrupto.
Eduardo Pulgar, resulta para muchos un ser despreciable, pero para un gran público es un hombre admirable, pues no se dejó anular ni derrotar por el imperio de la Ley. Él demostró estar por encima de las pírricas condenas que imponen los togados, y por ello, nunca perdió un día de su condena para afianzar su poder político y manejar los hilos de su corporación electorera con la que ha logrado elegir alcaldes, concejales, diputados y senadores.

¿Es posible catalogar a un condenado corrupto como criminal o delincuente? En un país como Colombia, donde la corrupción es el pan de cada día, este tipo de comportamiento antisocial está normalizado en el discurso corriente, el de la calle, y tiende a ser admirado y catapultado como la norma a seguir “si me dan la oportunidad”.
Al ser hallado culpable, Eduardo Pulgar se convirtió en un delincuente más que tenía que ser castigado y resocializado. Eso manda la Ley. Ninguna de las dos cosas se dieron, no obstante, el castigo si se dio a medias: primero en la comodidad de una base militar y después en prisión domiciliaria en su finca en Polonuevo, Atlántico.
De hecho, desde su finca, hizo campaña política por sus candidatos a las regionales de 2023. Su éxito fue rotundo, por lo que ahora, sin exageración, incide en el manejo de recursos públicos municipales y presupuestos para la contratación pública.
Pese que para la Corte Suprema no había dudas que Eduardo Pulgar había demostrado una “conducta ejemplar” y que “circunstancias que en opinión de la Sala prevalecen a pesar de la gravedad de las conductas por las que fue condenado”, dijo la Corte.
Pulgar entra a un periodo de prueba que equivale al tiempo que le queda para pagar su condena: 11 meses y un día.
Respecto al cumplimiento de las tres quintas partes de la pena impuesta argumentada por la defensa, la Corte indicó que entre privación física, redenciones de pena y tiempo en prisión domiciliaria, el penado ha acreditado 41 meses 5 días a la fecha de la solicitud, y al día del recurso tiene acreditado tres meses y medio más para un total de 44 meses y 23 días.
Por eso la Sala entró a valorar los argumentos e indicó que “en esta oportunidad la discusión estriba en determinar si de acuerdo con los principios y lineamientos constitucionales que regulan el subrogado de la libertad condicional, en especial el presupuesto de la previa valoración de la conducta punible, a que hace alusión el artículo 64 del Código Penal, se verifica en favor del condenado Eduardo Enrique Pulgar Daza y, por tanto, se hace merecedor a la libertad condicional”.
La libertad condicional solicitada por la defensa de Pulgar fue concedida teniendo en cuenta el “previo pago de la caución prendaria y la suscripción del acta de compromiso, por un periodo de prueba equivalente al tiempo que resta para el cumplimiento de la pena”.
Pulgar fue capturado el primero de diciembre del 2020 por haberle ofrecido plata a un juez para favorecer judicialmente a un aliado.
El alto tribunal le impuso la medida de aseguramiento por la presunta comisión del delito de tráfico de influencias y también lo investigó por cohecho y violación de topes electorales.
Su captura se dio cuatro meses después de que el periodista Daniel Coronell revelara unos audios en los que se escucha a Pulgar pedirle al juez de Usiacurí (Atlántico), Andrés Rodríguez, favorecer a su amigo Luis Fernando Acosta Osío, quien lidera un grupo que controla la Universidad Metropolitana y que según el propio Pulgar le ponía votos.
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Nada nuevo
Pero, Eduardo Pulgar lleva 20 años de escándalos, ruidos y líos en la política.
Siendo abogado, inició su carrera profesional en pequeños cargos de la Rama Judicial y dio el salto a la política en el año 2000, cuando de la mano del Partido Liberal y exsenador condenado por parapolítica, Álvaro Ashton, se lanzó al Concejo de Barranquilla.
En el Concejo estuvo entre el año 2000 y 2011 y tuvo varios ruidos. El 20 de junio de 2003, previo a las elecciones locales de ese año, la Policía encontró 112 cédulas y casi dos millones de pesos en billetes de 20 mil en una oficina de un centro comercial de Barranquilla que resultó ser suya.
En ese entonces la Policía capturó a cuatro mujeres y Eduardo Pulgar dijo que se trataba de un “show publicitario” para acabar con su carrera política. A Pulgar lo investigaron, pero lo absolvieron.
En 2007, la Procuraduría lo inhabilitó por 18 años por haber participado junto a los concejales Alejandro Munárriz y Ernesto Gómez, en el año 2000, en una defraudación millonaria de las arcas de Barranquilla, calculada en más de cinco mil millones de pesos.
La Procuraduría encontró que el Concejo de Barranquilla ordenó pagar el sueldo y las prestaciones sociales de 171 personas que supuestamente habían sido funcionarios del Concejo y de la Personería, entre los meses de abril y diciembre del año 2000.
Sin embargo, las actas de posesión a partir de las cuales se habían ordenado esos pagos eran falsas y muchas de las personas beneficiadas por los pagos no habían trabajado en realidad en el Concejo de esa ciudad.
No obstante, en el 2014 el entonces procurador Alejandro Ordóñez revocó esa sanción en medio de ruidos de supuesto intercambio de favores, debido a que la entonces esposa de Pulgar y senadora, Karime Motta, había votado a favor de la reelección de Ordóñez.
Con la decisión revocada, Pulgar se lanzó al Senado con el Partido de La U y fue elegido con 83.530 votos.
En el 2015 apoyó a sus hermanos Yesid y María Luisa, quienes aspiraban a la Asamblea del Atlántico por La U y al Concejo de Barranquilla por el Partido Liberal, respectivamente, pero ellos fueron acusados de recibir votos por una manipulación ilícita de los computadores en donde se realizaron los escrutinios. Pese a esos ruidos Pulgar se reeligió como senador en 2018.
En las elecciones regionales del año pasado, llevó a su cuñado Rodolfo Ucrós a la Alcaldía de Soledad en unas elecciones en las que hubo varios ruidos por fraude. En 2019, el parapolítico David Char dijo ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que Pulgar, junto al entonces concejal Alejandro Munárriz, fueron quienes le armaron su campaña a la Cámara en 2002.
Actualmente, Pulgar tiene a su alfil Alcira Sandoval en la Alcaldía de Soledad, a su hija Isabella Pulgar en la Asamblea del Atlántico y a su cuñada Claudia Pérez en el Senado.



