Dos años de promesas incumplidas, lentitud burocrática y crisis ignoradas bajo la alcaldía de Vanessa Torres Guette


Ahora analizaremos la gestión del alcalde del municipio de Campo de la Cruz. Haremos un análisis de la gestión realizada por esta alcaldesa en sus dos primeros años de gobierno, a partir de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de publicidad y participación ciudadana. Lo que encontramos es un panorama desolador: proyectos estancados en la burocracia, una crisis agrícola atendida con indiferencia institucional, y una brecha abismal entre las promesas del Plan de Desarrollo «¡Llegó la hora de Campo de la Cruz!» y la realidad que viven sus 21,000 habitantes.

Vanessa Elvia Torres Guette asumió el cargo el 1 de enero de 2024 con un discurso esperanzador. Dos años después, la calificación de su gestión es contundente: 3.2 sobre 10. Una nota que la sitúa en el rango de lo MEDIOCRE, según el análisis exhaustivo de fuentes públicas, contratos estatales, informes de veeduría ciudadana y el cruce de información del portal SECOP II.

El Mecanismo Invisible de la Ineficacia

Campo de la Cruz enfrenta cinco problemas estructurales que han definido las preocupaciones ciudadanas durante décadas: vivienda precaria, crisis de saneamiento, salud deficiente en corregimientos, falta de oportunidades para jóvenes, y sequía con inseguridad alimentaria. Estos no son secretos. Están documentados, denunciados y priorizados incluso en el propio Plan de Desarrollo municipal. Sin embargo, la maquinaria administrativa de la alcaldesa Torres ha operado con una lentitud que raya en lo deliberado.

Tomemos el caso del alcantarillado en el corregimiento de Bohórquez. Un proyecto de $371 millones que, después de 24 meses, apenas se encuentra en estado «convocado» en SECOP II. No hay ejecución. No hay obras. No hay tuberías. Solo papeles que circulan entre oficinas mientras 2,400 personas siguen sin acceso adecuado a saneamiento básico, exponiendo a la comunidad a riesgos sanitarios que aumentan con cada mes de retraso.

¿Por qué? Las causas son múltiples y sistémicas: estudios de diseño incompletos, ausencia de topografías detalladas, falta de evaluación ambiental, problemas de financiamiento, coordinación débil con la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), y una capacidad institucional municipal que simplemente no está a la altura de proyectos de esta magnitud. El municipio carece de personal técnico especializado, de sistemas de seguimiento rigurosos, y de la experiencia necesaria para gestionar infraestructura compleja.

Pero lo más revelador es esto: la interventoría técnica del proyecto se contrató simultáneamente con el proyecto principal, cuando lo correcto sería contratarla una vez iniciada la ejecución. Es decir, se paga por vigilar algo que aún no existe. Este detalle no es un error administrativo; es un síntoma de la falta de planeación estructural que define esta gestión.

Vivienda: La promesa ausente

En el apartado de vivienda, el panorama es aún más grave. No existe un solo contrato en SECOP II destinado específicamente al mejoramiento habitacional o construcción de viviendas nuevas a nombre de la Alcaldía de Campo de la Cruz durante 2024 y 2025. Cero. Nada. Aunque el Plan de Desarrollo menciona la vivienda como «pilar estratégico», la realidad es que no se han asignado recursos municipales para atender un problema que afecta a cientos de familias que viven en casas con grietas, sin pisos adecuados, sin baños dignos.

La alcaldesa parece haber delegado esta responsabilidad al programa departamental «Mi Casa Bacana» de la Gobernación del Atlántico, que benefició a 12,000 hogares en todo el departamento. Pero no se especifica cuántos de esos hogares están en Campo de la Cruz. La falta de coordinación entre municipio y gobernación es evidente, y la ausencia de iniciativa local es imperdonable. La calificación en este indicador: 1.0 sobre 10.

La Crisis Rural: El punto más crítico

Si hay algo que define la desconexión de esta administración con las necesidades reales de su territorio, es su respuesta a la crisis agrícola. Desde finales de 2024, una sequía prolongada ha golpeado el sur del Atlántico, afectando a 2,400 campesinos, causando la pérdida de hectáreas de cultivos y amenazando la seguridad alimentaria local. La erosión del río Magdalena, la falta de asistencia técnica, y la ausencia de programas de choque han dejado a los productores agrícolas en el abandono.

No se identificaron en SECOP II contratos significativos para asistencia técnica a pequeños productores. No hay programas de emergencia. No hay respuesta institucional visible. Mientras el campo se seca y las familias pierden su sustento, la alcaldesa Torres parece estar en otro municipio. La calificación en este indicador: 2.0 sobre 10. El avance es negativo porque la situación ha empeorado sin que la administración muestre señales de preocupación proporcional al desafío.

El Único Logro: Salud en Bohórquez

En medio de este panorama desolador, hay un destello de eficacia: el Puesto de Salud de Bohórquez. A principios de 2026, noticias confirmaron que este centro ya opera 24 horas, lo que se considera un «avance histórico» para la comunidad. Es el único indicador que alcanza una calificación aceptable: 8.0 sobre 10.

Este logro demuestra que, cuando hay voluntad política y coordinación institucional, las cosas pueden hacerse. Pero también subraya lo frustrante de los demás sectores: si se pudo en salud, ¿por qué no en saneamiento, vivienda o agricultura?

Transparencia: La opacidad como norma

La falta de transparencia es otro punto crítico. El municipio presenta deficiencias graves en la publicación de información pública. El presupuesto aprobado para 2024 no está disponible en el sitio web oficial de la alcaldía, lo que dificulta la veeduría ciudadana y el seguimiento a la ejecución de recursos. Esta observación no es nueva; ya fue señalada por el portal Corrupción al Día, que documentó la opacidad institucional como una característica recurrente de esta administración.

La opacidad no es un accidente. Es el caldo de cultivo para la corrupción, para el despilfarro, para la impunidad. Cuando un gobierno oculta sus cifras, está enviando un mensaje claro: no quiere que nadie sepa qué hace con el dinero público.

Endeudamiento: Hipotecando el futuro

A finales de 2025, la administración Torres recurrió a un empréstito de deuda pública por $6.2 mil millones. Esta cifra debería encender todas las alarmas. Indica dificultades de liquidez, mala planificación financiera y, potencialmente, un compromiso insostenible para las finanzas futuras del municipio.

¿Para qué se destinará ese dinero? ¿Qué garantías existen de que será bien invertido? ¿Por qué un municipio pequeño necesita endeudarse de esa magnitud después de solo dos años de gobierno? Estas preguntas no tienen respuestas públicas, porque la alcaldesa no ha ofrecido explicaciones claras.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Una Agenda Ignorada

Los ODS de las Naciones Unidas establecen metas claras para 2030 en áreas como pobreza, salud, agua limpia, trabajo decente, reducción de desigualdades, ciudades sostenibles y acción climática. Campo de la Cruz está fallando en casi todos.

ODS 1 (Fin de la Pobreza): Sin programas de mejoramiento de vivienda ni asistencia agrícola, la pobreza rural se agrava.

ODS 3 (Salud y Bienestar): El logro en Bohórquez es positivo, pero insuficiente para compensar la falta de acción en otras áreas sanitarias.

ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento): Los proyectos de alcantarillado llevan 24 meses sin ejecutarse. La meta de cobertura universal está cada vez más lejana.

ODS 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico): La crisis agrícola sin atención gubernamental compromete el sustento de cientos de familias.

ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles): La infraestructura urbana y rural está estancada.

ODS 13 (Acción por el Clima): La sequía prolongada no ha generado respuestas de adaptación climática ni programas de resiliencia.

La gestión de Torres Guette no solo es mediocre en términos locales; es incompatible con los compromisos globales que Colombia ha suscrito.

El Ciclo Secreto de la Ineficacia

Hay un patrón identificable en esta administración. Enero 2024: inicio del gobierno. Febrero-Marzo: diseño de proyectos (retrasado). Abril-Junio: gestión de financiamiento (incompleta). Julio-Septiembre: trámites ambientales (lentos). Octubre-Noviembre: preparación de documentos SECOP (deficiente). Diciembre 2024-Enero 2025: publicación en SECOP II. Febrero-Diciembre 2025: procesos de convocatoria (aún en curso). Resultado: cero ejecución después de 24 meses.

Este ciclo no es accidental. Es estructural. Es la forma en que opera un gobierno que no tiene urgencia, que no siente la presión de las necesidades reales, que no rinde cuentas porque sabe que la ciudadanía está resignada.

Comparación Nacional: Campo de la Cruz es 3 veces más lenta

El tiempo promedio en Colombia para proyectos similares de infraestructura es de 7 a 11 meses en fase pre-ejecución. En Campo de la Cruz, ese tiempo se ha extendido a 21-32 meses. Es decir, esta administración es 190% más lenta que el promedio nacional. No es solo ineficiencia; es parálisis institucional.

Conclusión: La Verdad Detrás de los Titulares

La gestión de Vanessa Torres Guette en Campo de la Cruz es un caso de estudio sobre cómo no gobernar un municipio. A pesar de un logro importante en salud, su administración muestra debilidades estructurales en ejecución de proyectos, una alarmante falta de respuesta a la crisis agrícola, deficiencias en transparencia, planificación financiera irresponsable y una desconexión evidente con las prioridades ciudadanas.

Para mejorar su calificación en la segunda mitad de su mandato, será crucial acelerar la ejecución de contratos, atender las necesidades urgentes del sector rural, fortalecer la transparencia en el manejo de recursos públicos y, sobre todo, demostrar que le importa más el bienestar de sus ciudadanos que las fotos en redes sociales.

La pregunta final no es si esta gestión es mediocre. Lo es. La pregunta es si los ciudadanos de Campo de la Cruz van a seguir permitiendo que lo sea.


Este artículo forma parte de la serie de investigación «Radiografía Municipal» de Corrupcionaldia.com, donde diseccionamos la corrupción y la ineficacia gubernamental más allá de los titulares.

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