A raíz de la publicación en nuestro medio Corrupción al Día de un reportaje de investigación sobre corrupción empresarial en la Sociedad Hermanos de la Caridad Controladora del Cementerio Universal, le han hecho llegar sufragios, amenazas sobre su integridad y una denuncia penal por perjurio y calumnia en la Fiscalía impetradas por miembros de la citada sociedad cuyo objeto social es la beneficencia publica y ha sido tomada como agencia de viajes, restaurante, hoteles, licores.
Además de tener expresamente prohibido por legislación el reparto de utilidades, usan estos consumos para evadir la normatividad. El año pasado sus ingresos fueron de $15,000 millones de pesos con una utilidad neta de tan solo $350,000 millones. En tal sentido expresamos la solidaridad a Adlai Stevenson ante estas agresiones por su labor de periodista investigador. Este por su parte, elevó una denuncia con pruebas ante la Superintendencia de Sociedades y la Secretaría del Interior de la Gobernación del Atlántico, controlador y vigilante de esta Sociedad según sus estatutos de la Cámara de Comercio de Barranquilla por evadir sus responsabilidades sociales repartiendo utilidades de forma subrepticia.

Amenazas, Sufragios y Evasión: La Farsa «Benéfica» de los Hermanos de la Caridad
El periodista Adlai Stevenson no descubrió simplemente irregularidades. Destapó un sistema completo diseñado para evadir responsabilidades y repartir ganancias donde la ley lo prohíbe expresamente.
La historia trasciende una simple denuncia periodística. Es el retrato de cómo opera la corrupción institucionalizada: bajo la fachada de beneficencia se esconde un entramado empresarial enfocado en el lucro privado. Y cuando alguien se atreve a señalarlo, la respuesta no es transparencia sino intimidación.
De Cementerio a Imperio Empresarial: La Transformación Silenciosa
La Sociedad Hermanos de la Caridad, controladora del Cementerio Universal, tiene un «pequeño» problema de identidad. Su objeto social declara beneficencia pública, pero sus actividades cuentan una historia diferente: agencia de viajes, restaurante, hoteles y licores.
Las cifras revelan el verdadero negocio: $15.000 millones de pesos en ingresos con apenas $350.000 millones en «utilidad neta» declarada. Las comillas son necesarias porque las verdaderas ganancias se diluyen con habilidad contable en consumos que encubren beneficios para sus miembros.
No es casualidad que una entidad con prohibición expresa de repartir utilidades haya desarrollado precisamente los tipos de negocio ideales para disfrazar el reparto de beneficios: ¿Viajes? ¿Restaurantes? ¿Licores? La creatividad para la evasión merece un premio que, irónicamente, no sería el Pulitzer.
El Precio de la Verdad: Sufragios y Amenazas
Cuando el reportaje salió publicado en «Corrupción al Día», la respuesta no se hizo esperar. En lugar de explicaciones, Stevenson recibió sufragios (una elección macabra considerando la vinculación con el cementerio) y amenazas directas sobre su integridad física.
Como si esto fuera poco, la maquinaria legal se activó con una denuncia penal por perjurio y calumnia ante la Fiscalía. El mensaje es claro: quien se atreva a investigar, pagará el precio.
Este es el ciclo secreto que mantiene intactos los sistemas de corrupción: intimidar a quienes exponen la verdad mientras se sigue operando con impunidad. La denuncia no solo afecta al periodista, sino que busca silenciar futuras investigaciones.
Evasión Planificada
Lo que la Sociedad Hermanos de la Caridad ha perfeccionado es un mecanismo invisible de evasión sistemática. La estrategia es brillante en su simplicidad: utilizar actividades de consumo —restaurantes, viajes, licores— para canalizar beneficios a miembros de la sociedad sin dejar rastro contable de reparto de utilidades.
Este esquema no surge de la improvisación. Es un sistema cuidadosamente diseñado para burlar la normatividad mientras mantiene una fachada de cumplimiento. La discrepancia entre los $15.000 millones ingresados y los apenas $350.000 millones declarados como utilidad no es un error de cálculo ni mala administración: es el resultado de un plan meticuloso.
Más Allá de la Contabilidad Creativa
Stevenson no se limitó a denunciar públicamente. Ha llevado pruebas concretas ante la Superintendencia de Sociedades y la Secretaría del Interior de la Gobernación del Atlántico, entes encargados de vigilar a esta organización según los propios estatutos registrados en la Cámara de Comercio de Barranquilla.
Lo que estas pruebas revelan es una radiografía profunda de cómo una entidad supuestamente dedicada al bien común ha construido una estructura para beneficio privado. No estamos ante un desvío ocasional de recursos, sino ante un modelo de negocio completo disfrazado de beneficencia.
Cuando la Caridad Deja de Serlo
Esta historia expone una fractura fundamental en nuestra sociedad: organizaciones creadas para el bien común terminan siendo vehículos para el enriquecimiento particular. La «caridad» de estos Hermanos parece dirigirse principalmente hacia ellos mismos.
La ironía resulta aterradora: una sociedad que gestiona un cementerio y debería estar familiarizada con la dignidad humana hasta en la muerte, no duda en amenazar la integridad de quien expone sus malas prácticas. Es la descomposición moral disfrazada de obra social.
El Impacto Oculto: Víctimas sin Rostro
Cada peso desviado de los objetivos benéficos representa una oportunidad perdida para quienes realmente necesitan ayuda. La corrupción en entidades de beneficencia tiene víctimas concretas: aquellos que debían ser beneficiarios de una misión social que nunca se cumple.
Mientras los recursos se canalizan hacia restaurantes, hoteles y licores, hay necesidades sociales urgentes que quedan desatendidas. Este no es un crimen sin víctimas; simplemente, las víctimas permanecen invisibles mientras el sistema sigue funcionando.
La Puerta Transparente: Rompiendo el Silencio
El trabajo de Stevenson representa esa «Puerta Transparente» que necesitamos para ver cómo operan realmente las estructuras de poder. Su valentía ante las amenazas merece no solo solidaridad, sino apoyo activo para que su investigación llegue hasta las últimas consecuencias.
Ahora que las denuncias están formalmente presentadas ante los organismos de control, será revelador observar si el sistema de vigilancia responde adecuadamente o si forma parte del mismo entramado que permite estas prácticas.
Lo que está en juego no es solo la suerte de una organización particular, sino la integridad de todo nuestro sistema de control y vigilancia de entidades sin ánimo de lucro.
Lógica Invisible: El Patrón se Repite
El caso de la Sociedad Hermanos de la Caridad no es un incidente aislado. Representa un patrón recurrente donde organizaciones con privilegios tributarios y legales por su supuesta labor social terminan siendo vehículos perfectos para la evasión y el beneficio privado.
La pregunta obligada es: ¿cuántas otras «sociedades benéficas» operan bajo esquemas similares? ¿Cuántas utilizan el mismo mecanismo invisible para convertir recursos destinados al bien común en beneficios privados?
El Periodismo que Necesitamos
Frente a este panorama, el trabajo de periodistas como Stevenson resulta fundamental. No se trata simplemente de informar, sino de exponer sistemas completos diseñados para perpetuar la corrupción.
La solidaridad expresada hacia el periodista debe traducirse en un compromiso colectivo: defender el derecho a investigar y exponer estas prácticas sin temor a represalias. Porque cuando se amenaza a un periodista por revelar la verdad, se amenaza el derecho de toda la sociedad a conocerla.



