La gestión deficiente del alcalde Natking Coll Alba: dos años de opacidad, promesas incumplidas y un municipio que sigue esperando


Seguimos con el municipio de Tubará (Atlántico), donde analizaremos la gestión del alcalde Natking Coll Alba. Haremos un análisis de la gestión realizada por este mandatario en sus dos primeros años de gobierno, a partir de las herramientas que toda alcaldía municipal tiene para demostrar sus actividades y el desarrollo de su gestión con transparencia y obediencia a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Porque cuando un alcalde no informa, no es que esté ocupado: es que está ocultando.

El Arte de gastar sin transformar

Natking Coll Alba se posesionó como alcalde de Tubará el 1 de enero de 2024, después de obtener 5.167 votos (61,71%) en las elecciones de octubre de 2023. Era su segunda oportunidad de gobernar este municipio de aproximadamente 14.000 habitantes. Con experiencia previa, un plan de desarrollo ambicioso titulado «Gestión y Compromiso por Nuestra Gente«, y el respaldo mayoritario de los tubarenses, parecía que esta vez sería diferente.

Dos años después, la realidad es demoledora: Tubará tiene un alcalde que sabe contratar, pero no transformar. Que sabe ejecutar presupuesto, pero no resolver problemas. Que promete salud, educación, empleo y ambiente, pero entrega… ¿qué exactamente?

Durante 2024, la administración de Coll Alba gestionó 121 procesos de contratación por un valor de $6.999.844.674. Impresionante, ¿verdad? Hasta que uno se pregunta: ¿en qué se gastó ese dinero? ¿Cuántas ambulancias llegaron a los corregimientos? ¿Cuántas escuelas se construyeron? ¿Cuántos kilómetros de vías se pavimentaron? ¿Cuántos árboles se sembraron para frenar la deforestación que devora el 90% de los bosques del municipio?

La respuesta, según los datos disponibles, es tan sombría como predecible: casi nada.

Los cinco problemas que Coll Alba prometió resolver

El Plan de Desarrollo 2024-2027 identificó con precisión los cinco problemas más urgentes de Tubará, aquellos que los ciudadanos señalaron como críticos:

1. Salud deficiente (95% de importancia para la comunidad)

Los tubarenses exigían servicios de salud dignos, especialmente en corregimientos como El Morro y Altamira. Pedían ambulancias, personal médico especializado, brigadas de salud. El plan prometía pasar de una cobertura del 35% al 85% en cuatro años.

Avance real en 2024: De 35% a aproximadamente 38%. Tres puntos porcentuales. A este ritmo, Tubará alcanzará la meta prometida… ¡en el año 2041!

2. Educación con baja cobertura (90% de importancia)

Con apenas el 62% de cobertura educativa, los jóvenes de Tubará enfrentan infraestructura deteriorada, falta de acceso a educación técnica y superior, y desigualdades brutales entre el casco urbano y las zonas rurales.

Avance real en 2024: De 62% a aproximadamente 65%. Tres puntos. El compromiso era llegar al 95%. ¿Dónde están las aulas nuevas? ¿Dónde están los convenios con el SENA? ¿Dónde están las becas para educación superior?

3. Desempleo Estructural (92% de importancia)

El 45% de la población económicamente activa estaba desempleada en 2024. Tubará es un municipio donde conseguir trabajo es un privilegio, no un derecho. El plan prometía reducir esta cifra al 20%, crear 500 empleos, capacitar a 1.000 personas, establecer una bolsa de empleo.

Avance real en 2024: De 45% a aproximadamente 42%. Tres puntos. No hay bolsa de empleo. No hay programas masivos de capacitación. No hay incentivos para empresas que generen empleo.

4. Transporte calamitoso (75% de importancia)

El transporte público en Tubará es una tragedia cotidiana. Tarifas elevadas, rutas limitadas, infraestructura vial destrozada. El índice de calidad del transporte era del 30%. La meta: 80%.

Avance real en 2024: De 30% a aproximadamente 32%. Dos puntos. Las vías siguen rotas. El servicio sigue siendo pésimo. Los estudiantes siguen sin transporte escolar.

5. Catástrofe ambiental (88% de importancia)

Tubará ha perdido el 90% de su cobertura forestal. La minería ilegal devora sus suelos. Las fuentes de agua están contaminadas. El bosque seco tropical —ecosistema estratégico— desaparece ante la indiferencia oficial. El índice de sostenibilidad ambiental era del 20%. La meta: 75%.

Avance real en 2024: De 20% a aproximadamente 22%. Dos puntos. No hay programas de reforestación a gran escala. No hay regulación efectiva de la minería. No hay protección de cuencas de agua.

El Misterio del régimen especial

Aquí es donde la historia se vuelve particularmente turbia. De los $6.999 millones contratados en 2024, $2.116 millones (30% del total) se concentraron en un único contrato bajo «Régimen Especial».

Pregunta simple: ¿Para qué fue ese contrato? ¿Quién lo ejecutó? ¿Qué resultados produjo?

La alcaldía no lo dice. Los portales de transparencia no lo especifican. Los medios locales no lo investigan. Y mientras tanto, ese dinero —equivalente al 8% del presupuesto total de Tubará para 2024 ($25.688 millones)— desaparece en la niebla de la opacidad administrativa.

Este es el modus operandi de las administraciones que prefieren la oscuridad: contratar mucho, informar poco, transformar nada.

La Farsa de la contratación directa

Otro dato revelador: el 78% de los 121 procesos de contratación en 2024 fueron por contratación directa. Es decir, 95 contratos adjudicados sin competencia real, sin que otros proveedores pudieran ofrecer mejores precios o servicios.

La contratación directa, aunque legal en ciertos casos, es también la forma más eficiente de garantizar que los recursos públicos beneficien a los mismos de siempre: los amigos del alcalde, los financiadores de campaña, los que hacen parte del círculo de poder local.

¿Cuánto de esos $6.999 millones se gastó en «prestación de servicios de apoyo a la gestión»? ¿Cuántos asesores, cuántos consultores, cuántos contratistas que no producen nada más que papeles y PowerPoints?

Porque eso sí abunda en Tubará: contratos de «apoyo». Pero lo que no abunda son obras, resultados, transformaciones reales en la vida de la gente.

Los Indicadores No Mienten: Gestión Deficiente

Aplicando la metodología de evaluación definida en el análisis de la página corrupcionaldia.com, la gestión de Natking Coll Alba en 2024 obtiene una calificación de 42.25 sobre 100.

CriterioCalificaciónJustificación
Ejecución Presupuestal7/10Capacidad demostrada para contratar
Avance en Salud4/10Progreso insuficiente
Avance en Educación4/10Avance marginal
Avance en Empleo4.5/10Reducción leve sin programas estructurales
Avance en Transporte3/10Avance crítico
Avance en Ambiente2.5/10Avance crítico
CALIFICACIÓN FINAL4.2/10DEFICIENTE

Esta es la traducción brutal de dos años de gobierno: un desempeño deficiente, una gestión que no resuelve los problemas estructurales, una administración que gasta pero no transforma.

Objetivos de Desarrollo Sostenible: El Fracaso Multiplicado

Colombia se comprometió con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Veamos cómo la gestión de Coll Alba contribuye a estos objetivos globales:

  • ODS 3 (Salud y Bienestar): Avance crítico. Cobertura de salud estancada en zonas rurales.
  • ODS 4 (Educación de Calidad): Avance insuficiente. Infraestructura deteriorada, baja cobertura.
  • ODS 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico): Fracaso rotundo. El desempleo sigue siendo estructural.
  • ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles): Avance crítico. Transporte deficiente, infraestructura vial deteriorada.
  • ODS 13 (Acción por el Clima): Desastre ambiental. Deforestación masiva, minería destructiva.
  • ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres): Colapso total. Pérdida del 90% de bosques, biodiversidad amenazada.

La gestión de Natking Coll Alba no solo fracasa a nivel local: fracasa a nivel global.

La Ingeniería de la impunidad

Mientras escribo esto, Coll Alba sigue en su cargo. En mayo de 2025, el Consejo de Estado ratificó su elección después de que una demanda por presunta doble militancia no prosperó. Está blindado jurídicamente, respaldado políticamente, protegido por una estructura de poder que premia la mediocridad.

Y mientras tanto, los tubarenses siguen esperando ambulancias que nunca llegan, escuelas que nunca se construyen, empleos que nunca se crean, bosques que nunca se recuperan.

Esta es la verdadera corrupción: no solo la que se roba el dinero públicamente, sino la que lo gasta sin producir resultados. La que contrata 121 procesos y no transforma una sola vida. La que ejecuta $7.000 millones y deja el municipio exactamente igual —o peor— que como lo encontró.

La Anatomía del fracaso administrativo

El caso de Tubará ilustra un patrón que se repite en cientos de municipios colombianos: alcaldes que llegan con planes ambiciosos, ejecutan presupuestos generosos, contratan intensivamente… y no cambian nada.

¿Por qué? Porque el sistema está diseñado para premiar la ejecución, no los resultados. Un alcalde que gasta el 100% de su presupuesto es considerado «eficiente», aunque ese dinero se haya evaporado en contratos de «apoyo a la gestión» que no apoyan nada.

Un alcalde que construye alianzas políticas, reparte contratos entre sus financiadores y mantiene contentos a los poderes locales es considerado «hábil«, aunque su municipio siga sumido en la pobreza, el desempleo y la degradación ambiental.

Un alcalde que sobrevive cuatro años sin escándalos mayores es considerado «exitoso«, aunque los indicadores de calidad de vida de su municipio no se hayan movido un milímetro.

Las Preguntas que nadie hace

¿Dónde están los informes de gestión detallados que Coll Alba debe presentar trimestralmente?

¿Dónde está el tablero de control público que permita a los ciudadanos seguir en tiempo real el avance de los indicadores?

¿Dónde están las rendiciones de cuentas con presencia de veedurías ciudadanas?

¿Dónde está la transparencia que prometió el Pilar 4 del Plan de Desarrollo?

Respuesta: En el mismo lugar donde están las ambulancias, las escuelas nuevas y los árboles sembrados. En ninguna parte.

El Costo Real de la Mediocridad

Según los cálculos de corrupcionaldia.com, sin programas anticorrupción efectivos, los corruptos se apropian del 19% del presupuesto municipal. En Tubará, eso significa aproximadamente $4.880 millones al año que se evapora en sobrecostos, contratos amañados, obras fantasma y simple robo.

Pero el verdadero costo es más alto. Porque no solo se trata del dinero que se roba: se trata del dinero que se gasta mal, del dinero que se ejecuta sin criterio, del dinero que fluye hacia «servicios de apoyo» en lugar de hacia obras concretas.

Se trata de las vidas que no se salvan porque no hay ambulancias. De los jóvenes que no estudian porque no hay infraestructura. De los desempleados que emigran porque no hay oportunidades. De los bosques que desaparecen porque no hay regulación.

Ese es el costo real de elegir a Natking Coll Alba: dos años perdidos, oportunidades desperdiciadas, un futuro hipotecado.

¿Es Posible el Cambio?

La pregunta que los tubarenses deben hacerse no es si Coll Alba mejorará en los próximos dos años. La pregunta es: ¿Por qué deberían esperar dos años más?

La Constitución y las leyes colombianas ofrecen mecanismos de control ciudadano: veedurías, revocatoria de mandato, acciones populares, denuncias ante organismos de control. Pero estos mecanismos solo funcionan si la ciudadanía los activa.

Mientras los tubarenses sigan siendo espectadores pasivos de su propia tragedia, mientras sigan aceptando que «todos los políticos son iguales», mientras sigan votando por los mismos apellidos y las mismas maquinarias, nada cambiará.

El cambio no vendrá de Natking Coll Alba. El cambio, si llega, tendrá que venir de ustedes.

Conclusión: La Calificación es deficiente, pero la realidad es peor

Calificar la gestión de Natking Coll Alba como DEFICIENTE (4.2/10) es ser generoso. Porque los números, por malos que sean, no capturan la magnitud del fracaso.

No capturan la frustración de la madre que ve morir a su hijo en un corregimiento sin ambulancia. No capturan la desesperanza del joven que abandona la escuela porque no hay cupos ni infraestructura. No capturan la angustia del desempleado que busca trabajo y solo encuentra puertas cerradas. No capturan la impotencia del campesino que ve cómo la minería ilegal destruye su tierra mientras el alcalde mira hacia otro lado.

Los números no lloran. Pero la gente de Tubará sí.

Y mientras Natking Coll Alba firma contratos, asiste a inauguraciones simbólicas y se toma fotos para las redes sociales, el municipio sigue esperando. Esperando salud. Esperando educación. Esperando empleo. Esperando justicia.

Esperando un alcalde que realmente gobierne, no que solo administre la mediocridad.


«La corrupción no solo se denuncia, se disecciona.»


Referencias

  1. Alcaldía Municipal de Tubará. (2024). Plan de Desarrollo Municipal 2024-2027 «Gestión y Compromiso por Nuestra Gente». https://www.tubara-atlantico.gov.co/planes/plan-de-desarrollo-municipal-20242027
  2. Colombia Licita. (2024). Resumen de Contratación, Entidad: ATLÁNTICO – ALCALDÍA MUNICIPIO DE TUBARA, Año: 2024. https://colombialicita.com/resumen/entidades/1982?ano=2024
  3. Corrupción al Día. (2024). «Tubará». https://corrupcionaldia.com/tubara/
  4. Consejo de Estado. (2025). Sentencia sobre elección de Natking Coll Alba como alcalde de Tubará.

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