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La comuna 11 tendría que haber recibido su centro de desarrollo social en junio pasado, según los tiempos estipulados en el contrato de ejecución de la obra celebrado entre la Empresa de Desarrollo Urbano y la firma HAG S.A.

Sin embargo, la construcción que se adelanta en el sector del primer parque de Laureles, en donde anteriormente estuvo ubicada la Coral Tomás Luis de Victoria, permanece inacabada y sin intervención desde la primera semana de agosto.

“Al inicio, en marzo, se veía a muchas personas trabajando, por lo menos unos 20 obreros. Pero a medida que avanzaron los trabajos se fue viendo cada vez menos gente en la obra, hasta que quedó sola hace más de un mes, dicen, por falta de presupuesto”, contó Juan Guillermo Betancur, taxista que trabaja en el acopio del Primer Parque.

En efecto, como lo acordaron el contratista y la EDU en un acta de suspensión firmada el 2 de agosto pasado, la obra fue parada de forma indefinida porque “consideramos entonces que al no llegar los recursos es necesario suspender la ejecución (…) hasta que se asegure el compromiso presupuestal”.

¿Qué ocurrió?

Aunque la valla que proyecta el diseño que tendría el centro de desarrollo social marca como fecha de inicio el 5 de marzo de 2018, el acta de inicio de la obra se dio ese mismo día, pero de 2019. El error de digitación del cartel fue tan solo el primero de los imprevistos con los que se encontraría el proceso constructivo.

Monumentos de la corrupción

El 30 de mayo pasado, a apenas cuatro días de que se cumpliera el plazo inicial de tres meses para ejecutar la construcción, se hizo una primera ampliación de 18 días calendario al contrato. La constructora HAG S.A. argumentó que se enfrentó a contratiempos a causa del paro de volqueteros por el pico y placa ambiental del primer semestre, lo que retrasó el retiro del material que quedó de la demolición de la casa coral.

Además, expuso que las lluvias de abril hicieron mella en el cronograma de obra y que al momento de realizar las excavaciones necesarias para establecer los cimientos de la nueva estructura se encontraron placas de concreto enterradas que requirieron un tratamiento que no se había contemplado previamente.

De acuerdo con el subgerente de Ejecución de Proyectos de la EDU, Camilo Builes, este reproceso sería una de las principales causas que no solo llevó a la primera ampliación del contrato, sino a la segunda (de 45 días y que fue concertada el 20 de junio), y su suspensión por falta de recursos.

“Se encontró que el nivel de desplante, que es la profundidad a la cual se cimenta la estructura, debía ser superior al previsto. Esto aumentó el volumen de excavación, por lo que también se requirió incorporarle mayores cantidades de concreto y acero de refuerzo al edificio”, anotó Builes, quien aclaró que al presupuesto inicial, de $968 millones de obra e interventoría, habría que inyectarle otros $500 millones para poder culminar el centro.

60 días más

El plazo necesario para concluir la obra es de 60 días según la EDU. Esta sería asumida por el mismo contratista con el fin de que se mantenga la trazabilidad del proyecto y asuma la responsabilidad en caso de que haya lugar a reclamos. Teniendo en cuenta que restan 57 días para que culmine 2019 y que aún no han sido asignados los recursos pendientes para culminarlo, el centro de desarrollo social de la comuna 11 no se habilitará este año.

La gestión de los dineros faltantes es una responsabilidad de la Secretaría de Participación Ciudadana. EL COLOMBIANO consultó a esa dependencia de la alcaldía para conocer en qué va el proceso, pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.

CONTEXTO DE LA NOTICIA

PARÉNTESIS: FUE PRIORIZADA POR LA COMUNIDAD

Por decisión unánime los siete ediles de la Junta Administradora Local (JAL) de la comuna 11 le solicitaron en 2017 a la Secretaría de Participación ciudadana que priorizara los recursos asignados por presupuesto participativo para la construcción del centro de desarrollo social. La edil María Farith Bedoya expresó que la decisión se tomó porque “nosotros no tenemos donde reunirnos, sino que dependemos de los espacios de la acción comunal o de las instituciones educativas”. Además, con la intención de que se mantuviera el factor cultural de la casa coral, se optó por el diseño del centro que tendría un auditorio, dos salones para actividades de formación y la oficina de la JAL.

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