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Por: Norman Alarcón Rodas

Más de un 25 por ciento aumentaron las utilidades de la Triple A en el ejercicio de 2019, al llegar a $83.637 millones, cuando la empresa, que presta los servicios de agua, alcantarillado y aseo en Barranquilla y 14 municipios más del Atlántico, está inmersa en delicados procesos administrativos y penales, así quedó reseñado en el informe de Gestión y Sostenibilidad 2019.

El revisor fiscal destaca que hay varios procesos incoados por la Procuraduría General y por la Fiscalía General de la Nación contra Inassa S.A., dueña mayoritaria de Triple A, y filial en América Latina de la Comunidad de Madrid, España, por un contrato de asistencia técnica presuntamente engañoso firmado en el año 2000 y por varias facturaciones ficticias, estas últimas aceptadas por el exgerente de la empresa, Ramón Navarro, quien se allanó a los cargos.

La primera y principal demanda está tasada en $80 millones de dólares y las últimas en más de $26 mil millones de pesos. El senador Robledo y la abogada barranquillera Melissa Aníbal son coadyuvantes en el proceso de la Procuraduría. Por tales demandas, desde finales del año 2018 están embargadas 82,16% de las acciones de los españoles con fines de extinción de dominio.

Una de las incógnitas del balance en comento está relacionada con el destino de las millonarias utilidades. ¿Quién las va a usufructuar? ¿Podrán ser para Inassa, cuando se encuentran embargadas sus acciones?

El Distrito de Barranquilla posee el 14,5% de las acciones –en 1996 tenía el 85%– y le corresponden unas regalías, que podrían ser del 30%, según este último informe contable. ¿Y por qué no ha habido voluntad política para buscar una fórmula para que más de dos millones de usuarios atlanticenses, con inmensas necesidades en estos tiempos de pandemia, puedan tener un alivio en los cobros de la Triple A, cuyas tarifas figuran entre las más altas del país aprovechando el llamado mercado regional según una Resolución de la CRA?

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GESTIÓN DEL SERVICIO DE AGUA

Examinemos los resultados en cada una de las actividades, para ver sus contornos agridulces. En cuanto a la gestión en acueducto, las cuatro estaciones de captación del agua en el río Magdalena solo aumentaron en 0,88% en el 2019 (pasó de 239.76 a 241.89 hectómetros cúbicos), lo que denota un estancamiento.

Igualmente, el volumen de agua tratada solo se incrementó en 1,36% (pasó de 225.69 a 228.77 hectómetros cúbicos). La renovación de redes de abastecimiento solo creció 1,83% (pasó de 3.518,51 a 3.583,22 kilómetros).

Sobre la calidad del agua se presenta el índice IRCA, de 0.03, como uno de las mejores del país. Pero en contraste, hay una cifra que no aparece en este balance y es el Agua No Contabilizada, ANC, las pérdidas totales de agua, las cuales en 2018 fueron más del 50%, una de las cifras más altas de América Latina (más de la mitad del agua tratada no llega a su destino).

GESTIÓN EN EL SERVICIO DE ALCANTARILLADO

Sobre el alcantarillado, las redes de aguas negras solo aumentaron en 0,92%, al pasar de 2.403,9 a 2.426 kilómetros. Todavía hay 27 kilómetros de más de treinta años de antigüedad, principalmente de asbesto-cemento, prohibido en el país.

Disminuyó el volumen de agua depurada, al pasar de 35,30 hectómetros cúbicos en 2018 a 34,05 en 2019. También disminuyó en -3,64% el volumen tratado en plantas con tratamiento primario y secundario. Otro impacto negativo fueron los vertidos de agua fuera de lo común y/o especialmente dañinos, que aumentaron de 4026 (UD) en 2018 a 4.289 (D) en 2019.

La cobertura de tratamiento en la Estación Depuradora de Agua Residuales EDAR del barrio El Pueblo para Barranquilla fue de 25%, aguas enviadas al cuerpo receptor del Arroyo León hacia la Ciénaga de Mallorquín, contigua al mar Caribe. Dice el informe que para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ODS, la empresa debe rebajar a la mitad las aguas residuales sin tratar en un término de diez años, o sea que solo llegaría al 50%, lo que es inaceptable por cuanto los usuarios le están pagando en la tarifa el tratamiento ambiental a las aguas servidas.

En el servicio del aseo hay la buena noticia de que la Triple A se ha hecho cargo de este servicio esencial, que venía siendo prestado por un pulpo del interior del país y que se ganaba más de $20 mil millones de pesos anuales. Desde hace años, variadas organizaciones sociales y sindicales habían hecho causa común exigiendo que este servicio pasara directamente a la Triple A con toda su planta de trabajadores y empleados. El objetivo solo se logró en parte, porque la empresa incorporó algo más de 300 operarios, pero dejó por fuera a otra parte importante.

DESEMPEÑO ECONÓMICO

La compañía no cuenta con créditos bancarios desde 2017, producto de las investigaciones nacionales e internacionales por los grandes desfalcos, lo que muestra un actitud poco amistosa de la banca con los atlanticenses, cuando la empresa ha mantenido un buen nivel de caja a la vista. El importe facturado total de agua en 2019 fue de $559.136 millones, la mayor parte recaudada, $539.755 millones, un 96,5%, muy diferente al recaudo de Electricaribe del orden del 82%.

Se advierte en el balance financiero que los llamados activos intangibles, que resultaron siendo muy corpóreos, ya que se trata de mejoras en la infraestructura, llegaron a la cifra de $416.771 millones, más del 58% de los activos totales de $709.707 millones.

Y sigue en vigencia una cláusula de la leonina concesión, prorrogada hasta el año 2033, según la cual “concluida la concesión por cualquier causa”, el Distrito tendría que pagarle esta escandalosa suma de dinero a quienes lo desfalcaron durante tantos años. Y esta situación no es descabellada, si se tiene en cuenta que la mayoría accionaria está embargada con fines de extinción de dominio, que de hacerse efectiva llevaría a fenecer la concesión.

CONCLUSIONES

Como queda consignado en el resumen de la gestión de la Triple A en 2019, se presentan altibajos en los resultados, siendo el de las utilidades uno de los más significativos, por lo altas, provenientes de las elevadas tarifas.

La situación debe cambiar y utilizar parte de los cuantiosos recursos para suavizar las extremas necesidades de la población más urgida en medio de la peor crisis económica y social de que se tenga noticia. En ese sentido, hay que tener la perspectiva de que la Triple A se convierta en una empresa de naturaleza pública mediante el resarcimiento de los perjuicios y despojos de toda laya, para que en esa forma las utilidades se puedan irrigar a la sociedad.

 

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